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Junio: En la mitología romana Juno era una diosa, aproximadamente Equivalente a la Hera griega, diosa del matrimonio y reina de los dioses. Hija de Saturno y Ops, y hermana y esposa de Júpiter, con el que tuvo dos hijos, Marte y Vulcano y una hija, Ilitía. Juno fue una deidad mayor de la religión romana y formó parte, junto a Júpiter y Minerva, de la Tríada Capitolina, un importante culto romano. Juno tenía en ocasiones un carácter guerrero que se hacía aparente en sus ropas. A menudo aparecía armada y llevando una capa de piel de cabra, que era la prenda preferida por los soldados romanos en campaña. Este aspecto guerrero fue asimilado de la diosa griega Atenea, cuya piel de cabra recibía el nombre de égida
En la mitología griega, Maya o Maia (en griego Μαĩα) es la mayor de las Pléyades, las siete hijas de Atlas y Pléyone. Sus hermanas y ella, nacidas en el monte Cilene en Arcadia, son a veces llamadas diosas de la montaña. Maya era la mayor y la más bella y tímida. Bona Dea, en la mitología de la Antigua Roma, es la diosa de la fertilidad, la castidad y la salud. También se la conocía como Maia y como Fauna, por ser hija de Fauno, la divinidad romana cuyo equivalente griego es Pan. Bona Dea era una diosa asociada con la virginidad y la fertilidad femenina. También estaba asociada con la curación: muchos enfermos eran tratados en su templo con hierbas medicinales. Era venerada con gran reverencia por plebeyos, esclavos y libertos y mujeres. Se la invocaba para pedir por la salud y la liberación de la esclavitud; o, las mujeres, por su fertilidad. Su culto era muy antiguo e incluía ritos reservados exclusivamente a las mujeres.
El compromiso con lo social, la responsabilidad con la Tierra,las relaciones con nosotros mismos y con los demás. Seguimos en nuestra senda de aprendizaje, unas veces el camino es llano y recorre bosques de frescura, que nos hacen tener conciencia de nuestra insignificancia, y otras veces, ese mismo camino, se vuelve abrupto y complicado, puede que por propia elección o no, pero duro para el caminante, sin una sombra, sin un lugar para el descanso del cuerpo y del alma, sin nada que poseer, sin nada que nos posea. Siempre permanece en el horizonte la esperanza del encuentro… La aventura se vive más intensamente si se vislumbra un objetivo mejor.